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        Danza

Si su hijo es hiperactivo y no logra concentrarse, o por el contrario, es introvertido y tiene problemas para relacionarse con los demás, tal vez es hora de que lo ponga a bailar.

Es importante que los niños reciban este tipo de formación desde temprana edad ya que los ayuda a optimizar su desempeño motriz y a tener mayor concentración en las diferentes actividades que realizan a diario.

    ¿Quiénes pueden bailar?

Todos. El movimiento surge desde lo más profundo de nuestro ser, de tal forma que cualquier persona que sea capaz de moverse, es capaz de bailar. Incluso personas con limitaciones físicas pueden hacerlo, por supuesto será diferente, pero también podrían bailar.

Antes y después de bailar.

        Si el niño ha estado en clases de danza durante un periodo corto, es decir menos de un año, la evolución más evidente está en la concentración, el habituarse a estar en una clase, el tener la capacidad de estar dentro del salón y estar tranquilo o disfrutarlo, en ese tiempo adquiere la voluntad de escuchar la música y de seguir el ritmo. También en este periodo ya sabe moverse desde lo que su cuerpo le sugiere, y sigue órdenes o comandos y trabaja muy bien en equipo.

        Cuando el proceso es más largo, de cinco a diez años, de entrada se sobreentiende que son personas con alma de bailarines, además podrán interpretar maravillosamente cualquier pieza de danza. Tienen la capacidad de expresar muy bien sus sentimientos y transmitir cualquier tipo de emociones. Seguramente tienen mucha sensibilidad y pueden expresarse fácilmente en público, son seguros de sí mismos, son muy activos, y por el hecho de tener tanta seguridad pueden desempeñarse fácilmente en cualquier campo de su preferencia.







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        Beneficios adicionales.

        Los niños educados en danza desde temprana edad tienen más capacidad de concentración, su desarrollo motriz es muy superior al de un niño que no haya sido formado en el área. Estos niños son mucho más creativos. En casos particulares, por ejemplo, los niños que son distraídos aprenden a concentrarse y los que no tienen esta dificultad enfatizan esa capacidad. La danza desde cualquier punto de vista que se le mire es maravillosa y aporta grandes beneficios para jóvenes y adultos.

        También contribuye a la superación de las metas autoimpuestas, porque durante el desarrollo de coreografías o ejercicios en clase los niños aprenden a exigirse a ellos mismos y a trazarse metas que anhelan alcanzar.